Espacio de Jesús

Archive for the ‘semana santa’ Category

La semana santa condensa el periodo de mayor actividad litúrgica del cristianismo durante todo el año, en el que se conmemora la muerte y la resurrección de Jesús. Actualmente en estas fechas convergen espiritualidad religiosa, turismo y ocio en una frenética actividad económica que mueve unas cantidades de dinero incalculables. La ciudad de Sevilla hoy día es un buen ejemplo de esto.Muchos sevillanos viven con pasión la semana santa, no sólo durante estas fechas, sino también en los prolegómenos. Las numerosas hermandades existentes en la capital reciben durante todo el año cuotas económicas aportadas por los hermanos, las cuáles son utilizadas mayoritariamente para la compra de orfebrería y material de embellecimiento de los distintos pasos que sacan en procesión. Muchos de estos hermanos, los cuáles rara vez visitan los templos en fechas distintas a estas, también hacen colas en pequeñas tiendas de sastrería donde les preparan la indumentaria correspondiente para la salida procesional de nazareno, en las que capirotes, sotanas, insignias, cinturones y capas se facturan casi a la misma velocidad que los Big Macs en el mostrador de un McDonald. Meses antes también se pueden ver por las calles de Sevilla, sobre todo por las noches, a las cuadrillas de costaleros ensayando la llevada del paso dirigidos bajo las ordenes del capataz. Las bandas musicales que los acompañan también realizan los últimos ensayos y preparativos, pero estas suelen reunirse semanalmente durante todo el año para preparar la semana santa.
Un personaje que surge estos días y que es digno de mención es el del “capillita”. El fenómeno del capillita no es exclusivo de la semana santa sevillana y puede darse en numerosos lugares de nuestra geografía nacional, pero es en Sevilla donde el capillita presenta unos rasgos inconfundibles. Para distinguir a un capillita lo primero es ver su indumentaria. La vestimenta trajeada y encorbatada, peinado hacia atrás con dos kilos de gomina, emperifollado, perfumado con dos litros de colonia, medalla al cuello, y la solapa repleta de pines de cristo y de la virgen de distintas hermandades, son caracteres fundamentales de un buen capillita. El capillita comienza su actividad el Viernes de Dolores, asistiendo a los distintos templos para ver las imágenes que van a procesionar durante la semana siguiente, y antes también participando en los rituales de “besapies” o “besamanos” de dichas imágenes. Pero no es hasta el Domingo de Ramos cuando podemos ver en todo su esplendor al capillita en su hábitat. El capillita hace sesiones maratonianas por las calles de Sevilla para poder ver todas las cofradías que salen en el dia. Un buen capillita que se precie hace siempre alarde de sus grandes conocimientos sobre semana santa. Sin ningún tipo de ayuda escrita o gráfica, el capillita es capaz de describir con total precisión y exactitud a la hermandad procesional que tenga delante con sólo ver el color del capirote de los nazarenos, averiguando así el número total de ellos que salen en dicha hermandad, la antigüedad que tiene, el templo de donde salen, la virgen o el cristo que llevan (o ambos a la vez) y el imaginero que las creó, el nombre de la banda que toca en ella, etc…
Otra peculiaridad de la semana santa sevillana es el clasismo y el elitismo. Todas las cofradías realizan en procesión la llamada “Carrera oficial”. La carrera oficial la conforman unas determinadas calles y plazas del centro histórico las cuales quedan cerradas a los viandantes. Estas quedan rodeadas por graderíos y sillas las cuales son ocupadas durante las procesiones por la aristocracia sevillana y la gente pudiente de la ciudad. También hoy dia es frecuente ver a empresas de alto nivel que compran un lote de sillas para ofrecérselas a sus altos cargos y ejecutivos como obsequio. En la campana, centro neurálgico procesional, se pueden ver en los distintos palcos y balcones a ilustres miembros de la casa de Alba, familia Rivera, y en general a los “señoritos” sevillanos. Ni que decir el suculento bote económico que se reparten ayuntamiento e iglesia con el alquiler de sillas, palcos y balcones en estas zonas VIP. La semana santa sevillana se puede decir que alcanza su punto álgido el Jueves santo por la noche, la conocida como “Madrugá”. En la madrugada del jueves al viernes procesionan las que se consideran hermandades insignia de la ciudad. Quiero aquí hacer referencia a uno de los casos de los que hoy día yo y muchas personas nos lo tomamos como la parodia de esta España democrática. Y este caso es el de la Virgen de la Macarena. La Esperanza Macarena hace su salida procesional desde su basílica situada en el barrio sevillano que lleva su mismo nombre, el barrio de la Macarena. Esta imagen es fácilmente reconocible por unas enormes esmeraldas verdes que luce en su pecho de valor incalculable, regalo del torero Joselito “El Gallo”. Esta virgen, y aquí viene lo fuerte, también luce un fajín del General franquista Queipo de Llano. Este general, para los que no lo conozcan, fue uno de los que tomó Sevilla durante la guerra civil. Queipo de Llano impuso su ley realizando detenciones masivas y fusilamientos de sevillanos que presuntamente eran republicanos o afines a la izquierda. ¿Y se pueden imaginar ustedes donde yacen los restos de tan grandísimo General católico?. Pues si, efectivamente, están enterrados en la basílica de la Macarena. Por la puerta de entrada a mano izquierda se pueden encontrar con su lápida. La iglesia, templo que se supone que es de Dios y de cristo que predicaban la bondad, la humildad y la pobreza, da cobijo a los restos de miserables asesinos criminales como Queipo de Llano, y luce alegremente en la imagen de la virgen el fajín falangista de este despreciable ser. En estas fotos superpuestas se puede ver a la virgen en la esquina y la tumba del falangista en la parte de abajo semitapada por un carro de velas para la procesión. En definitiva, y dejando ya las anécdotas de este tipo a un lado, la semana santa sevillana es todo un negocio. Cientos de miles de personas visitan la ciudad estos días atraídos por la semana santa más como un espectáculo folclórico que como un homenaje a la muerte de cristo. Las empresas hosteleras hacen su agosto a costa de estos. El dinero lo mueve todo en este mundo, hasta la fe.
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  • jesusmagana76: Muchas gracias José. Es un honor para mí que una persona de tu talla que ha vivido en sus carnes el lado oscuro de la Iglesia Católica se haya mole
  • José Mantero: Muy lúcido análisis. Saludos.
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