Espacio de Jesús

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El próximo dia 9 de Octubre, en la Casa del Libro de Sevilla, se presentará la obra “Queipo de Llano. Memorias de la guerra civil”, escrito por Jorge Fernández Coppel, piloto de Iberia de profesión e “historiador” en sus ratos libres. Uno de sus padrinos, Don César Vidal, define a esta nueva joya del mundo de los “historiadores” como “uno de los valores de la historia militar, y de la historia de la aviación en particular, en España”.
Este nuevo fichaje de la Editorial de Pedro J., La esfera de los libros, se une así a la lista de otros prestigiosos e ilustres “historiadores” de la talla y categoría de Don Pío Moa y del citado anteriormente Don César Vidal, conocidos por todo el mundo por sus “grandes y arduos trabajos de investigación” sobre la guerra civil y el franquismo, en los que ensalzan las “bondades” del bando nacional y del posterior régimen de su excelencia, el Generalísimo Don Francisco Franco Bahamonde, y en los que exponen también por supuesto, todas las maldades que representó la República y lo nefasta que fue para la historia de España. Grandes obras como “Paracuellos-Katyn: Un ensayo sobre el genocidio de la izquierda”, “La guerra de Franco”, “Años de hierro” y “Franco. Un balance histórico” son sólo unos pequeños ejemplos del prolífico y extenso trabajo histórico “riguroso” de estas mentes privilegiadas.

Casi tres meses después de que el consistorio sevillano le retirara la medalla de oro de la ciudad y la categoría de hijo adoptivo a Don Gonzalo Queipo de Llano por no ser merecedor de tales distinciones, el nuevo pupilo de de Pedro J., el citado Jorge Fernández, rescata del olvido a este siniestro personaje (que sigue enterrado en la Basílica de la Macarena bajo el amparo de la Iglesia Católica) para dignificar su nombre y su figura mancillada tan “falsamente”, emulando así a sus padrinos predecesores del método histórico “moista y vidalista” que tan de moda han puesto ultimamente. En la sinopsis de esta gran “obra-homenaje” al sanguinario Queipo de Llano se puede leer lo siguiente:

Jorge Fernández Coppel —tras un arduo y largo trabajo de investigación y reconstrucción— ha podido recopilar la mayor parte de los papeles que conforman las más que esperadas memorias de Queipo de Llano.



En este volumen se publican los diarios y escritos sobre la Guerra Civil. Una obra que constituye uno de los testimonios más anhelados y sorprendentes sobre este sangriento periodo de nuestra historia. Una visión particular del conflicto, sin pelos en la lengua, en la que personajes de la talla de Franco, Serrano-Suñer o Varela entre otros de gran importancia son analizados desde un prisma privilegiado. Un libro que da voz a un personaje silenciado y censurado durante largos años, que solo, y con pocas probabilidades de éxito, sublevó y ganó la importante plaza de Sevilla el 18 de julio de 1936. A un militar que a través de sus famosos mensajes de radio y su dirección de los ejércitos de Andalucía consiguió algunas de las grandes victorias que condujeron al triunfo sobre los ejércitos republicanos.


Sin embargo el general se mantuvo siempre en contra de la estrategia de Franco y de su asunción del mando supremo en el bando nacional. Por ello al final el conflicto fue enviado a un exilio de «oro» en Roma, desde donde continuó sus escritos críticos con la nueva España de Franco.


El libro, por supuesto ni lo he leido ni lo voy a leer (no por leerlo en sí, ya que las falacias pueden ser hasta graciosas en un momento dado, sino por no enriquecer los bolsillos de tanto mentecato impostor), pero ya aquí en este breve prólogo se vislumbra perfectamente cual va a ser su contenido.
Ya en un principio intenta destacar como “gesta heroica” la toma de Sevilla por parte de Queipo de Llano, al que “le daban pocas probabilidades de éxito” en la contienda. Vamos, que este señor de golpe y porrazo retrata a Sevilla como un “fortín republicano inexpugnable” armado hasta los dientes y bien organizado, y al tercio de Queipo como “cuatro gatos” que iban por allí medio desarmados, eso sí, echándole un par de cojones al asunto. Sencillamente de risa ( y digo de risa porque ante tanta majadería uno prefiere reir antes que llorar)
En algo si tiene razón este hombre, y es que Queipo de llano fue famoso por sus locuciones radiofónicas. Como ejemplo aquí van algunos de sus “humanitarios” discursos:

“Estamos decididos a aplicar la ley con firmeza inexorable: ¡Morón, Utrera, Puente Genil, Castro del Río, id preparando sepulturas¡ Yo os autorizo a matar como a un perro a cualquiera que se atreva a ejercer coacción ante vosotros; que si lo hiciéreis así, quedaréis exentos de toda responsabilidad”.



“¿Qué haré? pues imponer un durísimo castigo para callar a esos idiotas congéneres de Azaña. Por ello faculto a todos los ciudadanos a que, cuando se tropiecen a uno de esos sujetos, lo callen de un tiro. O me lo traigan a mí, que yo se lo pegaré”.



“Nuestros valientes legionarios y Regulares han enseñado a los cobardes de los rojos lo que significa ser hombre. Y, de paso, también a las mujeres. Después de todo, estas comunistas y anarquistas se lo merecen, ¿no han estado jugando al amor libre?. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricas. No se van a librar por mucho que forcejeen y pataleen (…)



“Ya conocerán mi sistema: Por cada uno de orden que caiga, yo mataré a diez extremistas por lo menos, y a los dirigentes que huyan, no crean que se librarán con ello: les sacaré de debajo de la tierra si hace falta, y si están muertos los volveré a matar”.


Sólo imaginar las caras de terror que pondrían aquellas personas, que escondidas en sus casas alrededor de una radio de galena escuchaban vociferar a este energúmeno genocida, se le ponen a uno los vellos de punta.
Por último, en la introducción de este libro creado por el nuevo “historiador de cabecera” de Pedro J., nos retrata a un Queipo de Llano crítico con Franco, y que su estancia en Roma después de la guerra no fue un obsequio de Franco por su gran labor, sino todo lo contrario, un castigo por considerarlo un elemento peligroso que podría sublevarse contra él. En fin, ni que decir que este argumento cae por su propio peso y lógica, pues todos sabemos que la gran afición del Caudillo de España por la gracia de Dios era preparar “trajes de pino” a medida a todo aquel que lo cuestionara o que pensara que podría atentar contra su autoridad.
Pero la realidad es que Queipo de Llano fue uno de los mayores criminales que desgraciadamente sufrió Sevilla y parte de Andalucía. Su sadismo era ilimitado. Realizó matanzas indiscriminadas tanto con civiles como con militares sin ningún miramiento. La represión que realizó tras la guerra fue una de las más brutales, con torturas y fusilamientos de todo aquel del que tuviera la más mínima sospecha.

En definitiva, el cinismo y la hipocresía que muestra todo este entorno mediático de la derecha liderado por el señor Pedro J. Ramírez es enfermizo. Por un lado no dudan en cargar duramente en sus noticias y editoriales contra la ley denominada “de la memoria histórica” por considerarla innecesaria y porque según ellos “reabren heridas del pasado”. Como digo para estos es innecesario y reabre heridas el que los familiares de miles y miles de represaliados del franquismo no puedan conocer donde están sus seres queridos y darles un entierro digno. Sin embargo a la hora de hacer negocio con sus periódicos y con sus libros, ellos mismos no hacen ascos a reclutar esta caterva de gentuza que se autodenominan “historiadores”, y publicar sus bazofias reinterpretando la historia como les viene en gana, y desempolvando del olvido a criminales asesinos como el General Queipo de Llano para alabar sus grandes hazañas contra todos aquellos que no se sometieron a sus imposiciones. Estas sucias mentiras para ellos no “reabren heridas del pasado”, lo otro si.Pero por muchos libros que publiquen, por mucha mierda que escriban, la verdadera y objetiva historia está ahí, y pervive todavía en gente que aún sigue con vida. Y aunque al criminal vistan de seda, criminal se queda, y Queipo de Llano era uno de ellos, uno de los más sanguinarios asesinos que han existido.
Estoy deseando que llegué la semana que viene y leer lo que publiquen los periódicos de tan “glorioso” evento, y verles las caras a los señoritos de la ciudad que tanto tienen que agradecer a esa mala bestia, entre los que ya me adelanto y auguro que estará entre otros el “ilustre” periodista Don Antonio Burgos.



  • Ninguna
  • jesusmagana76: Muchas gracias José. Es un honor para mí que una persona de tu talla que ha vivido en sus carnes el lado oscuro de la Iglesia Católica se haya mole
  • José Mantero: Muy lúcido análisis. Saludos.
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