Espacio de Jesús

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Baltazar Garzón ha sido y sigue siendo uno de los mejores jueces que han existido en nuestra corta etapa democrática. Su paso por la política engañado por los socialistas de sigla enturbió su trayectoria intachable. Tuvo contra las cuerdas al genocida Augusto Pinochet, pero la burocracia británica y la amistad del criminal con la antigua primera ministra Margaret Thatcher le salvaron de ser juzgado por el juez Garzón por crímenes contra la humanidad.
Garzón siempre ha sido un juez valiente y ejemplar, características que no gustan en absoluto a los altos cargos políticos y al poder en la sombra. Es el primer juez que por fin quiere hacer justicia después de tantos años de silencio e impunidad contra las atrocidades que se cometieron en nuestro país durante 40 años de cruenta dictadura totalitaria franquista y la sanguinaria guerra civil que le precedió y que derrocó al estado democrático republicano.
El auto del juez Garzón en el que se declara competente a la Audiencia Nacional para juzgar los crímenes del franquismo y la guerra civil abre un antes y un después en nuestra madurez democrática. Como ocurrió en Argentina y Chile antes, las leyes de punto y final (aquí en España llamada ley de Amnistía)que proponían echar un manto sobre todos los crímenes que se produjeron antes en aras de mirar hacia delante, quedan abolidas. Una de las bases y pilares importantes de cualquier estado democrático moderno es la Justicia. Más vale tarde que nunca, y si los miles y miles de familiares de asesinados durante el franquismo y enterrados en fosas desperdigadas por toda la geografía nacional pueden recuperar a sus seres queridos y que se juzguen sus crímenes para reconfortarlos moralmente, todo esto habrá merecido la pena. Está claro que en este proceso no se trata de meter a nadie en la cárcel, ya que los pocos falangistas que quedaran vivos no irían por su avanzada edad, pero sí valdría para imponer esa pena moral y que la historia sepa lo que esta gentuza y panda de asesinos fue, esta escoria que hoy día sigue teniendo calles y monumentos en su nombre.
En el auto del juez Garzón caben destacar algunas cosas:

En primer lugar, debe resaltarse que los hechos objeto de denuncia nunca han sido investigados penalmente por la Justicia española, por lo que hasta el día de la fecha, la impunidad ha sido la regla frente a unos acontecimientos que podrían revestir la calificación jurídica de crimen contra la humanidad (artículo 607 bis del Código Penal actual).

En segundo lugar, debe resaltarse que la acción de la justicia y, por ende la de este Juzgado Central de Instrucción, se produce con el máximo respeto para todas las víctimas que padecieron actos violentos execrables,masacres y gravísimas violaciones de derechos durante la Guerra Civil y la posguerra, con independencia de su adscripción política, ideológica, religiosa o de cualquier otra clase, y, sin que se establezca razón de diferenciación alguna entre ellos por tales circunstancias.

Desde luego, con este procedimiento no se trata de hacer una revisión en sede judicial de la Guerra Civil española; ni esa es la intención de los denunciantes ni puede serlo desde el punto de vista jurídico penal del instructor, ya que ello supondría la formación de una especie de causa general.
Causa general que sí se formó, siguiendo instrucciones del Fiscal General del Estado, recién acabada la guerra y que tuvo por misión abrir, desarrollar y concluir una exhaustiva y minuciosa investigación de carácter judicial a escala nacional que analizó lo ocurrido en cada localidad entre Febrero de 1936, e incluso en algunas casos desde Octubre de 1934, hasta la finalización de la ocupación, y, que documentó lo ocurrido a cada una de las víctimas del llamado “terror rojo”. El propósito de estas Diligencias es mucho más moderado y se concreta en el tema de la desaparición forzada de personas, sin despreciar todos y cada uno de los datos e información que ayuden a formar la convicción sobre los hechos denunciados.

Un examen imparcial y sereno de los hechos, nos lleva también a afirmar que al igual que los vencedores de la Guerra Civil aplicaron su derecho a los vencidos y desplegaron toda la acción del Estado para la localización, identificación y reparación de las víctimas caídas de la parte vencedora, no aconteció lo mismo respecto de los vencidos que además fueron perseguidos, encarcelados, desaparecidos y torturados por quienes habían quebrantado la legalidad vigente al alzarse en armas contra el Estado, llegando a aplicarles retroactivamente leyes tales como la Ley de Responsabilidades Políticas de 9 de Febrero de 1939(1), tanto durante la contienda, como después, en los años de posguerra, hasta 1952.

La represión se llevó a cabo a través de dos vías: el Bando de Guerra y los Consejos de Guerra sumarísimos de urgencia.
Miles de personas fueron inscritas en los Registros Civiles con la causa de muerte: “Aplicación del Bando de Guerra”; pero un número mucho mayor de personas quedaron sin inscribir en tales registros. Personas detenidas, muertas y desaparecidas hasta el día de hoy.
A efectos de esta investigación, la represión, cuyos resultados se investigan, se podría dividir en tres etapas bien definidas:
1a)La de represión masiva a través de los Bandos de Guerra y que comprende desde el 17 de Julio de 1936 a Febrero de 1937.
2a)La de los Consejos de Guerra sumarísimos de urgencia entre Marzo de 1937 y los primeros meses de 1945.
3a) La acción represiva marcada por la eliminación entre 1945 y 1952 de guerrilleros y personas que les apoyaban.

Y por supuesto para todos aquellos que siempre argumentan y pretenden justificar una guerra civil y cuarenta años de brutalidad franquista con los crímenes de Paracuellos del Jarama y con que si se juzga al franquismo habría que juzgar también a Santiago Carrillo por estos supuestos crímenes que ellos dicen que cometió, el Juez Garzón lo deja muy claro en el auto:

En este punto debe hacerse una referencia breve a las Diligencias Indeterminadas 70/1998 de este Juzgado tramitadas en su día por el supuesto crimen de Paracuellos del Jarama, contra Santiago Carrillo y otros. La inconsistencia de las denuncias y planteamiento de la acción penal iniciada determinó su rechazo en esta instancia y ante la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional.
Los hechos allí denunciados, sin restar un ápice a la importancia,trascendencia y gravedad de los mismos, no podían determinar la apertura de un procedimiento porque, tras la finalización de la contienda civil, tales hechos se investigaron, se procuró sancionar a los posibles responsables y las víctimas fueron identificadas. Y además, nunca se pretendió con tales hechos atentar contra Altos Organismos de la Nación y por ende la competencia nunca sería de este Juzgado ni de la Audiencia Nacional, sino del Juez competente en razón al lugar en el que se cometieron los hechos.

Las disposiciones finales del auto judicial son las siguientes. Cabe destacar como curiosidad la petición del juez del acta de defunción de una lista de criminales encabezada por el Caudillo para exonerarles de cualquier responsabilidad penal al haber fallecido, asi como una lista de los dirigentes de Falange Española entre el 17 de Julio del 36 (un día antes del alzamiento) y el 31 de Diciembre del 51 que aún siguieran con vida. La fiscalía general del estado va a apelar este auto por considerar que los hechos juzgados han prescrito ya que son anteriores a los juicios de Nurenberg y anulados también por la ley de amnistía de 1977 en pleno proceso de transición democrática española.

DISPONGO

1. ACEPTAR LA COMPETENCIA para la tramitación de la presente causa, que se llevará por los trámites de las Diligencias Previas, por los presuntos delitos permanentes de detención ilegal, sin dar razón del paradero, en el contexto de crímenes contra la Humanidad.

2. Cursar oficio a los correspondientes Registros Civiles para que APORTEN CERTIFICADO DE DEFUNCIÓN, en plazo de 10 días, a los efectos de declarar la extinción de responsabilidad penal, por fallecimiento de:

Francisco Franco Bahamonde
Miguel Cabanellas Ferrer
Andrés Saliquet Zumeta
Miguel Ponte Manso de Zúñiga
Emilio Mola Vidal
Fidel Dávila Arrondo
Federico Montaner Canet
Fernando Moreno Calderón
Francisco Moreno Fernández
Germán Gil y Yuste
Luis Orgaz Yoldi,
Gonzalo Queipo de Llano y Sierra
Francisco Gómez-Jordana y Souza
Francisco Fermoso Blanco
Luis Valdés Cabanilla
Nicolás Franco Bahamonde
Francisco de Asís Serrat i Bonastre
José Cortés López
Ramón Serrano Súñer
Severiano Martínez Anido
Tomás Domínguez Arévalo
Raimundo Fernández Cuesta y Merelo
Valentín Galarza Morante
Esteban Bilbao y Eguía
Jose Luis Arrese y Magra
Juan Yagüe Blanco
Salvador Moreno Fernández
Agustín Muñoz Grandes
José Enrique Varela Iglesias
Juan Vigón Suerodíaz
Blas Pérez González
Carlos Asensio Cabanillas
Eduardo Aunós Pérez
Eduardo González Gallarza, y
Francisco Regalado Rodríguez

3. Reclamar del Ministerio del Interior (Secretaría de Estado para la Seguridad), los datos que identifiquen a los máximos dirigentes de la Falange Española, entre el 17 de julio de 1936 y 31 de diciembre de 1951,para una vez identificados, acordar lo necesario sobre la imputación y extinción, en caso de fallecimiento, de la responsabilidad penal.

4. Formar un grupo de Expertos en número, forma y con las competencias marcadas en el Razonamiento Jurídico Décimosexto. A tal efecto,requiérase a las partes para que designen, de mutuo acuerdo, a las cinco personas que integren el referido grupo, en un plazo no superior a diez días,que se unirán a las dos que nombre el Juzgado, los cuales deberán aceptar y jurar o prometer el cargo.

5. Formar un grupo de Policía Judicial, en número, forma y con las competencias marcadas en el Razonamiento Jurídico Décimosexto, a cuyo fin remítase oficio a la Comisaría General de Policía Judicial para que remita los nombres de los funcionarios, correspondiendo la designación del Jefe del grupo a este Juzgado.

6. Autorizar las exhumaciones que se citan en el Razonamiento Jurídico Decimoséptimo en la forma y con los requisitos que se mencionan en el mismo. A tal efecto, se cursarán los exhortos correspondientes a los Juzgados territorialmente competentes con quienes tendrán que coordinar la actividad los solicitantes y los grupos de expertos y Policía Judicial, para fijar el día de la exhumación y, en su caso, levantamiento de cadáver y traslado de restos, que deberá ser comunicado a este Juzgado. En todo caso y, de estar identificados los lugares, las diligencias deberán practicarse a la mayor urgencia.

7. Practicar las diligencias que se citan en los puntos 1, 4, 5, 6 y 7 del Razonamiento Jurídico Décimoctavo, según lo que consta en el mismo.

8. No acceder a la práctica de las diligencias 2 y 3 del Razonamiento Jurídico Décimoctavo.Notifíquese la presente al Ministerio Fiscal y restantes partes personadas.

Así lo acuerda, manda y firma D. BALTASAR GARZON REAL,
Magistrado-Juez del Juzgado Central de Instrucción no 5 de Madrid. Doy fe.-

DILIGENCIA.- Seguidamente se cumple lo acordado. Doy fe.-

El próximo dia 9 de Octubre, en la Casa del Libro de Sevilla, se presentará la obra “Queipo de Llano. Memorias de la guerra civil”, escrito por Jorge Fernández Coppel, piloto de Iberia de profesión e “historiador” en sus ratos libres. Uno de sus padrinos, Don César Vidal, define a esta nueva joya del mundo de los “historiadores” como “uno de los valores de la historia militar, y de la historia de la aviación en particular, en España”.
Este nuevo fichaje de la Editorial de Pedro J., La esfera de los libros, se une así a la lista de otros prestigiosos e ilustres “historiadores” de la talla y categoría de Don Pío Moa y del citado anteriormente Don César Vidal, conocidos por todo el mundo por sus “grandes y arduos trabajos de investigación” sobre la guerra civil y el franquismo, en los que ensalzan las “bondades” del bando nacional y del posterior régimen de su excelencia, el Generalísimo Don Francisco Franco Bahamonde, y en los que exponen también por supuesto, todas las maldades que representó la República y lo nefasta que fue para la historia de España. Grandes obras como “Paracuellos-Katyn: Un ensayo sobre el genocidio de la izquierda”, “La guerra de Franco”, “Años de hierro” y “Franco. Un balance histórico” son sólo unos pequeños ejemplos del prolífico y extenso trabajo histórico “riguroso” de estas mentes privilegiadas.

Casi tres meses después de que el consistorio sevillano le retirara la medalla de oro de la ciudad y la categoría de hijo adoptivo a Don Gonzalo Queipo de Llano por no ser merecedor de tales distinciones, el nuevo pupilo de de Pedro J., el citado Jorge Fernández, rescata del olvido a este siniestro personaje (que sigue enterrado en la Basílica de la Macarena bajo el amparo de la Iglesia Católica) para dignificar su nombre y su figura mancillada tan “falsamente”, emulando así a sus padrinos predecesores del método histórico “moista y vidalista” que tan de moda han puesto ultimamente. En la sinopsis de esta gran “obra-homenaje” al sanguinario Queipo de Llano se puede leer lo siguiente:

Jorge Fernández Coppel —tras un arduo y largo trabajo de investigación y reconstrucción— ha podido recopilar la mayor parte de los papeles que conforman las más que esperadas memorias de Queipo de Llano.



En este volumen se publican los diarios y escritos sobre la Guerra Civil. Una obra que constituye uno de los testimonios más anhelados y sorprendentes sobre este sangriento periodo de nuestra historia. Una visión particular del conflicto, sin pelos en la lengua, en la que personajes de la talla de Franco, Serrano-Suñer o Varela entre otros de gran importancia son analizados desde un prisma privilegiado. Un libro que da voz a un personaje silenciado y censurado durante largos años, que solo, y con pocas probabilidades de éxito, sublevó y ganó la importante plaza de Sevilla el 18 de julio de 1936. A un militar que a través de sus famosos mensajes de radio y su dirección de los ejércitos de Andalucía consiguió algunas de las grandes victorias que condujeron al triunfo sobre los ejércitos republicanos.


Sin embargo el general se mantuvo siempre en contra de la estrategia de Franco y de su asunción del mando supremo en el bando nacional. Por ello al final el conflicto fue enviado a un exilio de «oro» en Roma, desde donde continuó sus escritos críticos con la nueva España de Franco.


El libro, por supuesto ni lo he leido ni lo voy a leer (no por leerlo en sí, ya que las falacias pueden ser hasta graciosas en un momento dado, sino por no enriquecer los bolsillos de tanto mentecato impostor), pero ya aquí en este breve prólogo se vislumbra perfectamente cual va a ser su contenido.
Ya en un principio intenta destacar como “gesta heroica” la toma de Sevilla por parte de Queipo de Llano, al que “le daban pocas probabilidades de éxito” en la contienda. Vamos, que este señor de golpe y porrazo retrata a Sevilla como un “fortín republicano inexpugnable” armado hasta los dientes y bien organizado, y al tercio de Queipo como “cuatro gatos” que iban por allí medio desarmados, eso sí, echándole un par de cojones al asunto. Sencillamente de risa ( y digo de risa porque ante tanta majadería uno prefiere reir antes que llorar)
En algo si tiene razón este hombre, y es que Queipo de llano fue famoso por sus locuciones radiofónicas. Como ejemplo aquí van algunos de sus “humanitarios” discursos:

“Estamos decididos a aplicar la ley con firmeza inexorable: ¡Morón, Utrera, Puente Genil, Castro del Río, id preparando sepulturas¡ Yo os autorizo a matar como a un perro a cualquiera que se atreva a ejercer coacción ante vosotros; que si lo hiciéreis así, quedaréis exentos de toda responsabilidad”.



“¿Qué haré? pues imponer un durísimo castigo para callar a esos idiotas congéneres de Azaña. Por ello faculto a todos los ciudadanos a que, cuando se tropiecen a uno de esos sujetos, lo callen de un tiro. O me lo traigan a mí, que yo se lo pegaré”.



“Nuestros valientes legionarios y Regulares han enseñado a los cobardes de los rojos lo que significa ser hombre. Y, de paso, también a las mujeres. Después de todo, estas comunistas y anarquistas se lo merecen, ¿no han estado jugando al amor libre?. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricas. No se van a librar por mucho que forcejeen y pataleen (…)



“Ya conocerán mi sistema: Por cada uno de orden que caiga, yo mataré a diez extremistas por lo menos, y a los dirigentes que huyan, no crean que se librarán con ello: les sacaré de debajo de la tierra si hace falta, y si están muertos los volveré a matar”.


Sólo imaginar las caras de terror que pondrían aquellas personas, que escondidas en sus casas alrededor de una radio de galena escuchaban vociferar a este energúmeno genocida, se le ponen a uno los vellos de punta.
Por último, en la introducción de este libro creado por el nuevo “historiador de cabecera” de Pedro J., nos retrata a un Queipo de Llano crítico con Franco, y que su estancia en Roma después de la guerra no fue un obsequio de Franco por su gran labor, sino todo lo contrario, un castigo por considerarlo un elemento peligroso que podría sublevarse contra él. En fin, ni que decir que este argumento cae por su propio peso y lógica, pues todos sabemos que la gran afición del Caudillo de España por la gracia de Dios era preparar “trajes de pino” a medida a todo aquel que lo cuestionara o que pensara que podría atentar contra su autoridad.
Pero la realidad es que Queipo de Llano fue uno de los mayores criminales que desgraciadamente sufrió Sevilla y parte de Andalucía. Su sadismo era ilimitado. Realizó matanzas indiscriminadas tanto con civiles como con militares sin ningún miramiento. La represión que realizó tras la guerra fue una de las más brutales, con torturas y fusilamientos de todo aquel del que tuviera la más mínima sospecha.

En definitiva, el cinismo y la hipocresía que muestra todo este entorno mediático de la derecha liderado por el señor Pedro J. Ramírez es enfermizo. Por un lado no dudan en cargar duramente en sus noticias y editoriales contra la ley denominada “de la memoria histórica” por considerarla innecesaria y porque según ellos “reabren heridas del pasado”. Como digo para estos es innecesario y reabre heridas el que los familiares de miles y miles de represaliados del franquismo no puedan conocer donde están sus seres queridos y darles un entierro digno. Sin embargo a la hora de hacer negocio con sus periódicos y con sus libros, ellos mismos no hacen ascos a reclutar esta caterva de gentuza que se autodenominan “historiadores”, y publicar sus bazofias reinterpretando la historia como les viene en gana, y desempolvando del olvido a criminales asesinos como el General Queipo de Llano para alabar sus grandes hazañas contra todos aquellos que no se sometieron a sus imposiciones. Estas sucias mentiras para ellos no “reabren heridas del pasado”, lo otro si.Pero por muchos libros que publiquen, por mucha mierda que escriban, la verdadera y objetiva historia está ahí, y pervive todavía en gente que aún sigue con vida. Y aunque al criminal vistan de seda, criminal se queda, y Queipo de Llano era uno de ellos, uno de los más sanguinarios asesinos que han existido.
Estoy deseando que llegué la semana que viene y leer lo que publiquen los periódicos de tan “glorioso” evento, y verles las caras a los señoritos de la ciudad que tanto tienen que agradecer a esa mala bestia, entre los que ya me adelanto y auguro que estará entre otros el “ilustre” periodista Don Antonio Burgos.



    • jesusmagana76: Muchas gracias José. Es un honor para mí que una persona de tu talla que ha vivido en sus carnes el lado oscuro de la Iglesia Católica se haya mole
    • José Mantero: Muy lúcido análisis. Saludos.
    • Mr WordPress: Hi, this is a comment.To delete a comment, just log in, and view the posts' comments, there you will have the option to edit or delete them.

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