Espacio de Jesús

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Según las estimaciones en nuestro país se podrían encontrar en poco tiempo más de cinco millones de personas en el paro (algunos elevan la cifra incluso hasta a 6 millones). Uno viendo esto a primera vista llega a la conclusión de que es algo catastrófico, tremendo, horroroso…Los medios de comunicación nos muestran la cara más amarga de algunas personas y familias, las miserias por las que pasan, pero, ¿Ha cambiado realmente algo de la realidad que existía ya antes cuando estábamos “económicamente” bien?, ¿Hay ahora en general más miseria y más pobreza que antes?, ¿Son las listas de paro reales?, ¿Un parado es sinónimo de persona pobre que lo está pasando económicamente mal?…A todo esto tengo claro que la respuesta es un rotundo no.
Para empezar no se pueden meter a todos los parados en el mismo saco. Y es que no es lo mismo un estudiante que acaba de terminar sus estudios y vive con sus padres, que un padre de familia con tres hijos autónomo y que se le ha ido a pique su negocio.
Después esta el tema de las “prestaciones sociales”, que realmente es el verdadero problema de todo esto. Llevo leyendo ya noticias como estas hace tiempo, a las que antes apenas se hacía referencia, y ahora con el tema de la crisis salen muy a menudo (pongo como ejemplo algunas de las más llamativas):

Empleo cita a 468 parados para 150 contratos agrícolas y sólo aceptan dos
27/09/2009
A pesar de que prácticamente todos los candidatos se presentaron a las oficinas de la organización agraria, la inmensa mayoría rechazó el ofrecimiento porque estaba cobrando el subsidio por desempleo y no les interesaba trabajar en el campo, a pesar de su perfil agrícola como demandante de empleo.

Los expertos empiezan a sospechar que las cifras de parados no son reales

24/09/2009
Según datos del Ministerio de Economía, la denominada “economía irregular”, o sumergida, la crecido en torno a un 30% en España desde que comenzó la crisis.
El sistema es muy sencillo. Sobre todo en el sector de la construcción. El empresario decide, de común acuerdo con el trabajador, su despido. El trabajador pasa a percibir la prestación por desempleo, pero, en realidad sigue “prestando sus servicios” para quien le ha despedido. “No es que sea un fenómeno generalizado, – dicen los expertos en materia laboral-, pero suele ocurrir en épocas de crisis, y más como la que se está viviendo ahora”.

¿Trabajar en el campo? Muchos parados dicen “no, gracias”
18/09/2009
Comienza la campaña de la fresa en el campo de Huelva y los empresarios no salen de su asombro. Para cubrir la campaña solicitaron 2.500 temporeros, pero sólo han podido contratar a 1.500 personas porque la mayoría de los parados entrevistados rechazó la oferta.

El SCE “ve con asombro cómo un importante número de parados rechaza un empleo”

16/09/2009
Llama la atención las dificultades con que hasta la fecha el SCE se ha encontrado para conseguir personas en paro dispuestas a incorporarse a este proyecto. Muchos de los parados a quienes se ofrecen los contratos de trabajo derivados del proyecto rechazan esa oferta.

No hace falta ser ningún iluminado para sacar conclusiones. La inmensa mayoría de los parados que cobran prestaciones por desempleo pasa olímpicamente de trabajar, y los que trabajan lo hacen ilegalmente para no perder el dinero del subsidio. Si a esto le sumamos la picaresca de las empresas que no tienen ningún problema por la crisis y que echan a los empleados sin motivo alguno (solo para ahorrarse costes de la seguridad social) y después les siguen dando trabajo en “negro”, las cifras de paro seguirán subiendo como la espuma. Y si para colmo el gobierno sigue dando prestaciones a los que se les haya acabado el paro y “no han encontrado” todavía trabajo, los que piensan que en España habrá 6 millones de parados se van a quedar cortos, pero que muy cortos.
¿A quién le toca pagar todo este despropósito de sinvergonzonería? El gobierno ya lo ha dejado muy clarito: al que se levanta todas las mañanas a trabajar y paga sus impuestos religiosamente, al que llena el depósito del coche, al que fuma, al que se toma una copa, al que echa un boleto de la primitiva, al que se compra un electrodoméstico…
¿Cuándo terminará este ficticio “estado del bienestar” perpetuo para algunos? Pues parece que nunca (y como ejemplo tenemos el famoso PER). Que si, que hay gente pobre y necesitada, que está deseando trabajar en lo que sea y ganarse la vida honradamente, pero sigue siendo la misma que había en la época de las vacas gordas, y que paradójicamente son a las que casi nunca llegan estas prestaciones del gobierno. Siempre hemos sido un país de tunantes, de mangantes, de estafadores, de listillos y de jualtrapas. Todo esto siempre ha sido un secreto a voces…

En la última emisión del programa Redes, Eduard Punset entrevistó a Dan Ariely, un economista conductual de la Universidad de Massachussetts, que se dedica al estudio de nuestros comportamientos más cotidianos desde un punto de vista psicológico y económico. En uno de sus últimos libros explica las conclusiones acerca de que nos influye realmente a la hora de tomar decisiones. Para muchos economistas el hombre realiza siempre un razonamiento lógico antes de elegir un producto determinado entre distintas opciones. Pero Ariely,mediante una serie de experimentos concluye que está afirmación no es del todo cierta, y que tras una decisión aparentemente adoptada de modo racional se esconden muchos componenentes irracionales basados en creencias y experiencias previas.

Uno de los experimentos más curiosos realizados por este economista y que en el último programa de Redes intentaron reproducir es el de los “Chocolates”. Consistía en lo siguiente: Se ofrecen dos tipos de chocolates a distintas personas para ver por cual de ellos optarían en función de la calidad-precio. Uno de ellos es un chocolate belga de una marca belga muy prestigiosa de buena calidad cuyo precio real es de 0,60 €/unidad. El otro es un chocolate de una marca de supermercado de menor calidad cuyo precio real es de 0,20€/unidad.
En el primer caso se ofrecen los chocolates con los siguientes precios:
-Chocolate belga: 0,15 €
-Chocolate supermercado: 0,01 €
De 100 personas, 73 compran el chocolate belga, y 26 el chocolate del supermercado. La mayoría de la gente se diría que ha hecho una elección basada en la racionalidad,
puesto que su elección estaba basada en la relación calidad-precio,es decir, que eligen mayoritariamente el más caro porque es de más calidad que el más barato, y relativamente el margen es muy bajo entre los dos.
En el segundo caso se ofrecen los chocolates con el mismo margen de precio, pero se decide hacer una rebaja de 0,01 €, con lo que los precios serían:
-Chocolate belga: 0,14 €
-Chocolate supermercado: GRATIS (0 €)
¿Serán los porcentajes de elección como en el primer caso?¿Seguirá el mismo criterio racional de relación calidad-precio?. Pues no. 31 personas optan por el chocolate belga y 69 por el del supermercado. Como se observa, se da la vuelta a la tortilla. La mayoría de la gente en este caso prefiere “lo gratis”,importándole poco que sea de calidad o no, osea, toman una decisión irracional. Según Ariely el atractivo del concepto gratis está relacionado con el miedo del ser humano a perder. Cuando se elige algo gratis se supone que no hay posibilidad alguna de perdida.
Este concepto de la gratuidad es utilizado hoy dia como reclamo de ventas en tiendas y grandes almacenes. Cuando vamos al supermercado y elegimos comprar uno de esos productos 3×2 (pagas dos y te llevas uno “gratis”) creemos que estamos tomando una decisión racional, pero realmente estamos cayendo en esa “trampa” de la gratuidad, en ese miedo irracional que tenemos a perder.

Otro experimento muy curioso que realizó Ariely con sus alumnos de la universidad fue el de la “Procrastinación”. La procrastinación se define como la acción de postergar lo que uno debe hacer para dedicarse a otras actividades más triviales o apetecibles. Ariely mando a sus alumnos realizar tres trabajos durante el semestre. Sus alumnos estaban dividos en dos clases. A los de la primera clase les dijo que los tres trabajos podían entregárselos cuando quisieran a lo largo del semestre, mientras que a los de la segunda clase les puso fechas límites para los mismos, el primer trabajo la semana cuatro del semestre, el segundo trabajo la semana ocho y el tercer trabajo la semana 12. Es decir, a la primera clase les dio un trato de libertad para poder decidir ellos, mientras que a la segunda les dio un trato “dictatorial” sin posibilidad de elegir. En teoría los que tendrían más libertad y flexibilidad serían los que realizarían los mejores trabajos que a los que se les imponía unos límites. Sin embargo los resultados demostraron en este caso todo lo contrario. La clase que obtuvo de media mejores notas en los trabajos fue la segunda. Según Ariely esto era debido a que los alumnos con plena libertad tendían a la desidia. Postergaban sus trabajos y cuando se les echaba la fecha límite encima tenían que hacer los tres trabajos a la vez y en consecuencia eran peores. Los otros al tener las fechas límite repartidas hacían sus trabajos mejor. Es decir, que cuanto más se restringiera la libertad de un alumno las posibilidades de dejarse llevar o desidia se disminuirían mucho más. Ariely asegura que si este tipo de restricciones se aplicara a los hombres de una manera constructiva y en distintas áreas como la alimentación, la salud, el trabajo y otras muchas más, sería muy beneficioso para nosotros.

En fin, estos experimentos y ensayos están reflejados en el libro de Dan Ariely “LAS TRAMPAS DEL DESEO: COMO CONTROLAR LOS IMPULSOS IRRACIONALES QUE NOS LLEVAN AL ERROR”. Pongo aquí los vídeos del programa para el que desee ver los experimentos de manera más documentada y otros más que se explican, y la interesante entrevista que mantiene Punset con este economista.
http://www.youtube.com/v/Wt5pHRmHEME&hl=en
http://www.youtube.com/v/6kQXYSOJc5E&hl=en
http://www.youtube.com/v/IFep3VySkS8&hl=en



  • Ninguna
  • jesusmagana76: Muchas gracias José. Es un honor para mí que una persona de tu talla que ha vivido en sus carnes el lado oscuro de la Iglesia Católica se haya mole
  • José Mantero: Muy lúcido análisis. Saludos.
  • Mr WordPress: Hi, this is a comment.To delete a comment, just log in, and view the posts' comments, there you will have the option to edit or delete them.

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