Espacio de Jesús

Archive for febrero 2009

No es que yo quiera satanizar a los canis, válgame el cielo. No es que yo quiera criminalizarlos. Y menos en Canilandia, nombre que podíamos ponerle a Sevilla. Hasta el punto de que nunca sabemos si el cani es un producto netamente sevillano, o si es nuestra sólo esta denominación de origen, este nombre, voz cuya etimología y origen por cierto desconozco, a ver si algún lector entendido en el habla de la calle me echa una mano y lo aclara.
No es que yo quiera acusar a los canis en general de nada. En los canis, como en todo, debe de haber clases y categorías, especímenes y variedades. Pero no se me quita de la cabeza la imagen de los confesos inculpados en el crimen de Marta llegando a los juzgados conducidos por la Policía, vistiendo el cuerpo del uniforme al que pertenecen: la equipación oficial de los canis. En la velocidad del traslado y de la imagen, me pareció al principio que lo que llevaba uno de ellos era un pañuelo palestino, que hubiera sido tela de clásico. Pero no era tal. Era una sudadera blanca con una serie de estampaciones negras por la pechera y por el cuello que hacía parecerla cufiya palestina. ¡Lo que les gusta el color blanco a los canis! Lo que le gusta a un cani un zapato blanco, con la punta muy fina y muy alargada, cuando se visten en plan maqueón, con un traje blanco también, aunque sea invierno y haga una pelúa importante.
Tanto Miguel como Samuel llegaban al juzgado vestidos de canis con el añadido más característico de la sudadera que usar suelen: la capucha. Deben de pertenecer ambos a la variedad del cani capuchino, muy abundante en Sevilla. A nadie se le ocurre ponerse una prenda con capucha. Al cani, sí. Y el cani, además, se cala la capucha, como si fuese el fraile del barómetro cuando señala con el puntero que va a llover. El cani imputado, cual el fraile, llevaba la capucha puesta. Yo me preguntaba siempre para qué querrían tantas capuchas los canis. Ahí está la respuesta. Para estos casos, y no es que yo los satanice a todos. Pero a estos canis imputados por el crimen de Marta la capucha de la sudadera les ha dado un avío bastante importante para velar su cara ante las cámaras, ellos que aseguran conocen el rostro de la muerte más aberrante.
¿Y la ferretería? Llamo ferretería a los pírcines. No hay cani que se precie que no lleve un pírcin hasta en el bonobús. En el vídeo que han repetido tanto, las declaraciones donde Samuel hablaba de la desaparición de Marta como si tal cosa, se aprecia que luce la metalistería de los pírcines en todo su esplendor. El pírcin es como el marchamo de garantía del cani, el control de calidad. Inquietantes pírcines. Al fin y al cabo, es imaginable cómo Samuel se puso el pírcin en la oreja, en el labio, en las cejas, en las aletas de la nariz. Pero, ¿y la ferralla que llevan en las mejillas? ¿Cómo se pueden hincar estos chavales ahí los pinchos de tanta bisutería?
Echo en falta, empero, en los canis inculpados otros complementos de su indumentaria muy indicativos de su condición. Por ejemplo, la gorra. Deben de ser de la variedad de canis desgorrados. Y también echo en falta algo de oro, no sé, la cadena de oro, a ser posible con la silueta de Camarón a modo de Cristo de Dalí. Sí deben de llevar las zapatillas Nike de reglamento. Un horror.
No me cuadra nada que la pobre Marta anduviera con esa manta de canis. Marta no era una yeni. ¿Consideramos esta parte del problema social de la falta de principios y valores, que es el trasfondo del crimen? Los canis capuchinos empiezan dando palizas a los pijos de Los Remedios y acaban matando a las muchachas en flor y reescribiendo la triste copla de ay, yayayay, cómo se la lleva el río…

Antonio Burgos
Fuente: ABC de Sevilla

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Después de esperar un largo tiempo para poder probar el nuevo navegador lanzado por Google, el G. Chrome, y no salir todavía para las distintas distribuciones de Linux, me decidí a buscar por internet un nuevo navegador distinto al Firefox para tener una alternativa a la hora de navegar en Ubuntu. El navegador Opera era una de las alternativas, pero aún estando disponible para casi todos los sistemas (Linux incluido), no me convenció la experiencia que tuve con él cuando lo probé en Windows. Así que decidí buscar un navegador que fuera específico de Linux y que me aportara una nueva experiencia. La sorpresa me la llevé cuando encontré que la solución la tenía en la “propia casa”. La distribución Ubuntu usa como gestor de escritorio Gnome, y este tiene su navegador propio, el llamado Epiphany. También Kubuntu, que usa KDE, tiene el suyo propio, el Konqueror.

La instalación de Epiphany no tiene ninguna complicación. Simplemente hay que acceder al panel de control del menú Aplicaciones de Ubuntu y seleccionar la opción “Añadir y quitar aplicaciones”(instalar y desinstalar aplicaciones). Una vez abierta la ventana se elige la opción “Internet”, y en el recuadro se muestran todas las aplicaciones relacionadas. En la lista aparece el Navegador Web Epiphany. Sólo hay que marcar la casilla para su instalación y listo.La primera impresión que me dio Epiphany es la de un navegador bastante ligero y sencillo, muy intuitivo y manejable. Su similitud con Firefox es evidente, ya que usa el mismo motor de navegación que este (Gecko).Características generales

Seguridad
Epiphany muestra claramente si la información que se introduce en una página web es de segura transmisión. Puede bloquear ventanas emergentes, rechazar las cookies de los sitios no confiables y almacenar las contraseñas en un lugar seguro. Con Epiphany, se puede estar seguro de que la privacidad en línea está siendo vigilada.Interfaz de usuario personalizable
Epiphany permite organizar elementos de la interfaz de usuario, simplemente arrastrando y soltando con el ratón. También ofrece las pestañas (solapas), con las que se puede organizar fácilmente las páginas web relacionadas en la pantalla del ordenador.Smart favoritos
Hacen un broche de presión para buscar texto en las bases de conocimientos en línea, como diccionarios o los motores de búsqueda. Además, no hay que realizar un seguimiento de subcarpeta en la que se pone un marcador, sino que justo al asignarle algún tema (noticias, informática, blogs,…) mostrará los marcadores en un menú desplegable.Extensiones y plugins
Epiphany cuenta con una gran cantidad de estos plugins y extensiones similares a los que funcionan en Mozilla.

Mi opinión general sobre este navegador es bastante buena después de usarlo varios días. Por ponerle algún defecto, tiene algunas limitaciones como por ejemplo no poder abrir una solapa directamente en la barra de tareas (como en Firefox), o un menu de marcadores bastante limitado en cuanto a opciones de personalización.
Pero en conclusión, Epiphany es una buena alternativa al Mozilla Firefox en Ubuntu como navegador exclusivo para Linux. Mientras seguiré esperando la llegada de Google Chrome.



  • jesusmagana76: Muchas gracias José. Es un honor para mí que una persona de tu talla que ha vivido en sus carnes el lado oscuro de la Iglesia Católica se haya mole
  • José Mantero: Muy lúcido análisis. Saludos.
  • Mr WordPress: Hi, this is a comment.To delete a comment, just log in, and view the posts' comments, there you will have the option to edit or delete them.

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